Gacetilla 5 – Misa de Envío de Servidores

INFORMACIÓN PARA LA PRENSA
MISA DE ENVÍO DE SERVIDORES

 

El cardenal Mario Poli presidió la Misa de Envío de los Servidores de la Peregrinación Juvenil a Pie a Luján: “Jesús se presentó como el gran peregrino del Padre”.


45° Peregrinación Juvenil a Pie a Luján 2019

“Madre, ayudanos a unirnos
como Pueblo”

 

Con el lema “Madre, ayudanos a unirnos como Pueblo”, el sábado 5 de octubre a las 12 hs se realizará la tradicional 45° Peregrinación Juvenil a Luján que partirá desde el santuario de San Cayetano de Liniers ubicado en Cuzco 150 (cerquita de General Paz y Avenida Rivadavia).

Con este horizonte, el lunes 30 de septiembre se celebró la MISA DE ENVÍO DE SERVIDORES (en total se calculan unos 6.000)  que en todo el trayecto que une Liniers-Luján asisten gratuitamente a los peregrinos desde los 15 Puestos de Apoyo y los 56 Puestos Sanitarios.

 


¿Qué es una “Misa de Envío”?

Es una celebración eucarística (misa) en la que se da especial ánimo y empuje a quienes realizarán una tarea particular en alguna de las variadas expresiones de la vida pastoral de la Iglesia. Como broche de cariño, los enviados (en este caso, los servidores de la peregrinación) reciben una bendición puntual de los sacerdotes celebrantes.

 

 

Presidió la eucaristía el cardenal Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina. Concelebraron los sacerdotes Matías Viñas, Juan Bautista Xatruch, Arturo Fernández, Martín Bernal y Pedro Brunori. Dos seminaristas sirvieron en el altar.

 

 

Antes de comenzar la misa se compartió un video que expresó con toda intensidad lo que significa servir a los peregrinos: acompañar, consolar, curar, alentar, contener, escuchar, asistir, sostener…

 


El cardenal Poli predicó la homilía que transcribimos completa a continuación.

 

DESGRABACIÓN Homilía Cardenal Mario Poli

MISA DE SERVIDORES 45º Peregrinación Juvenil a Pie a Luján

Tuve una misa esta mañana y me encontré con este texto que pertenece al día de hoy. Y como sabía que me iba a encontrar con los servidores de la Virgen, me pareció que algo me decía este texto.  Este evangelio de San Lucas, esto que hemos proclamado, sigue a un pasaje de Jesús.  Jesús acaba de abrirle el corazón a los discípulos y les anuncia por segunda vez su pasión. El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres, lo matarán y resucitará. Eso acaba de decir el gran misterio de su venida a este mundo: su misión.

¿Cómo recibieron los discípulos este anuncio? Parece que no entendieron nada. Empezaron a pulsear, a ver quién era el más grande, el más poderoso. Jesús no se enoja. Una vez más aparece la mansedumbre de Jesús, y les pone un ejemplo, les hace un gesto. Ya no dice palabras, hace un fuerte gesto: agarra un niño en sus brazos y después lo coloca en el medio de ellos. “El que recibe a un niño en mi nombre, me recibe a mí.”

El más grande en el Reino de los Cielos va a ser como este pequeño. Él mismo se humilló y hace referencia a su Padre que permitió que se humillase. Y aquí nos deja algo muy importante.

¿Quién es el más grande en el servicio a la peregrinación? En primer lugar, es el que sirve discretamente, el que hace su tarea sin ventilarlo, sin pavonear, muy humildemente o, como decimos nosotros, bajo perfil. Ese es el más grande a los ojos de la Virgen y de Dios.

Y me pareció también que la misma Virgen, cuando hace su cántico de alabanza, se presenta como una pequeña. Una pequeña servidora del Señor. Porque Dios puso sus ojos en la pequeñez de la servidora, dice el Magnificat. Y es cierto, porque miren: ¿Quiénes son los que recibieron las revelaciones de la Virgen? Santa Jacinta y Francisco de Fátima; Bernardette, una niñita de Lourdes; la Virgen de Guadalupe, que le habló a un indio chichimeca; la Virgen de Luján, que le habló al pequeño negro esclavo Manuel Costa de los Ríos.

Los pequeños son los grandes en el Reino de los Cielos. Esto ya nos da una pista para el servicio, ¿no?  ¿Quién es el más grande, el más poderoso? El que cumple su horario, el que está todo el día o un rato, pero hace su servicio en silencio. Porque en primer lugar se pone al servicio del Santo Pueblo de Dios que se pone en marcha en la Argentina.

Porque esto es lo que vamos a presenciar en estos días: que el Santo Pueblo de Dios, que tiene rostro joven, pero tiene todos los rostros (de niños, también de adultos, algún anciano que peregrina) y sabe que puede ir seguro por el camino, porque hay mucha gente que se pone al servicio de ellos, como recién veíamos en las imágenes.

¿Todos los servidores son católicos? Porque me decían acá que hay, más o menos a buen ojo, con toda la furia –como dicen los jóvenes–  ¿300, 400? Por ahí… ¡Pero hay más de 5.000 servidores!

“Maestro, hemos visto que algunos hacen milagros y no son de los nuestros. ¿Qué hacemos?” Y Jesús dice: “miren, si es gente buena y se pone al servicio de la peregrinación, no están contra nosotros, están con nosotros”.

¿Cuánta gente que se va a poner al servicio y seguramente no pisa una iglesia hace años o no la pisa nunca? Les pregunto: ¿pueden ser servidores de la Virgen? No discriminen, ¿eh? Porque sino los acuso. (risas)

La Virgen tiene sus caminos. Mucha gente se convirtió viendo la peregrinación o sirviéndola. Mucha gente se acercó a la Iglesia porque se preguntó solamente con la fe del carbonero. ¡Tantos no se pueden equivocar! ¡¡Tanta gente que reza, que va contenta, que se patea estos 60/70 kilómetros y llega feliz y lo repite!! O están todos locos o realmente tienen fe.

Es un privilegio ponerse al servicio del Santo pueblo de Dios, es un privilegio, y los felicito, realmente. Y la Iglesia también sepan que tiene el rostro de Iglesia servidora de ustedes.

Vamos a pedirle a la Virgen de Luján y a San Cayetano que nos ve partir este día… me estaba diciendo el párroco que este año va a haber una velada el viernes. No se va a cerrar el templo porque hay mucha gente que viene el viernes a la tarde [a San Cayetano], que llega a las diez de la noche del viernes, a las dos de la mañana del sábado y ya no pueden encontrar el templo cerrado. Lo van a dejar abierto y van a hacer velada para recibir con actitud de servicio a los peregrinos. Vamos modificando el servicio. Seguramente que cada vez que aumente la peregrinación, el genio de los servidores se va a multiplicar para prestar más servicios a los peregrinos.

Jesús se presentó como el gran peregrino del Padre. Él vino del Padre y fue al Padre. No recibió muchos servicios de nosotros. Más bien lo colgamos en la cruz. Pero Él se quiso quedar en el rostro y en la persona de los peregrinos. Cada vez que atienden a un peregrino, ustedes sirven a Cristo. Y esa es la mística que tiene que mover el corazón de cada servidor y cada servidora. Son los jóvenes, los niños, los ancianos… no sé quién les va a tocar en el camino. Todas esas cosas que decían: los ayudan, los acarician, los suavizan, los animan, todo eso hacen ustedes. Es cierto, y seguramente muchas cosas más que pondrían también en las imágenes.

Bueno, háganlo porque es Cristo el peregrino en cada uno de nuestros hermanos. Ellos caminan, ustedes sirven.

Pero el santo Pueblo de Dios no se limita a caminar y a servir. Está en las camas de los hospitales escuchando la radio de los peregrinos. Están los hogares que rezan por los chicos y chicas que fueron caminando. Por el compañero del trabajo que no pudo dejar el trabajo pero que fue con el amigo.

Tiene una proyección insospechable la peregrinación. No sabemos cuánta gente peregrina. Porque no son solo los que llegan. Son los que se quedaron a mitad del camino y le ofrecen el sacrificio de quedarse a la Virgen. Es una multitud inmensa. No le pongamos números. No manejemos estadísticas. Eso se lo dejamos para otros. Nosotros sabemos que el Santo Pueblo de Dios es inmenso, es un río de vida.

Así que en esta misa le vamos a pedir que nos dé fortaleza, alegría en el servicio. También, esto que nos pide el Evangelio, que seamos pequeños, porque así la Virgen nos hará grandes.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Santuario San Cayetano de Liniers

30 de septiembre de 2019

 

 


Al finalizar la misa, los sacerdotes celebrantes bendijeron las manos de los servidores; luego se entregó a cada grupo los insumos y botiquines para los Puestos de Apoyo y Puestos Sanitarios.

 

El padre Juan Bautista Xatruch, responsable de la Peregrinación Juvenil a Pie a Luján para la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular del Arzobispado de Buenos Aires, recordó “a los servidores que ya partieron a la Casa del Padre”, memoria que fue aplaudida con fervor por los casi 400 servidores presentes en el templo.

 


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