Leccionario Peregrinación a Luján

PRIMERA LECTURA

Dios Padre nos ha elegido en Cristo,
antes de la creación del mundo

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso       1, 3-6. 11-12

 

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor.

Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido.

 

Palabra de Dios.

 

 

SALMO         Lc 1, 46-48. 49-50. 51-53. 54-55 (R.: cf. 49)

 

 

  1. El Señor hizo en mí maravillas: ¡gloria al Señor!

 

«Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,

porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz.  R.

 

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:

¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación

sobre aquellos que lo temen.  R.

 

Desplegó la fuerza de su brazo,

dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono

y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías.  R.

 

Socorrió a Israel, su servidor,

acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham

y de su descendencia para siempre.»  R.

 

 

ALELUIA       2Crón 7, 16

Aleluia.

Dice el Señor:

Yo he elegido y consagrado esta Casa,

a fin de que mi Nombre

resida en ella para siempre.

Aleluia.

 

 

EVANGELIO

Aquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre

 

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan           19, 25-27

 

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.»

Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

 

Palabra del Señor.