30 Septiembre, 2014

Rosario Del Santuario

La Señal de la Cruz

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 Al comenzar nuestra oración reconozcamos todas aquellas veces que nos hemos alejado del amor de Dios, pidamos perdón por nuestros pecados.

 Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad

Señor ten piedad

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

 En un momento de silencio pongamos las intenciones para este Rosario…

 Oraciones del Rosario

El Padre Nuestro

Padre Nuestro, que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve, María. Llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria


Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra: vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Opción breve:

Enunciando solamente el titulo de cada misterio:

 

Misterios gozosos (lunes y sábados):

 

  1. El anuncio del Ángel a la Virgen María y la encarnación del Hijo de Dios.
  2. La visita de la Virgen María a su prima Santa Isabel.
  3. El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el portal de Belén.
  4. La presentación del niño Jesús en el Templo.
  5. El niño Jesús perdido y hallado en el Templo.

 

Misterios dolorosos (martes y viernes):

 

  1. La oración de Jesús en el Huerto de los Olivos.
  2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo.
  3. La coronación de espinas de Jesús,
  4. Jesús, con la cruz a cuestas, camino al Calvario.
  5. La crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.

 

Misterios gloriosos (miércoles y domingos):

 

  1. La resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
  2. La ascensión de nuestro Señor Jesucristo a los Cielos.
  3. La venida del Espíritu Santo sobre la Virgen María y los apóstoles.
  4. la asunción de la Santa Virgen María a los Cielos.
  5. La coronación de la Virgen María como Reina y Señora de todo lo creado.

 

Misterios de luz (jueves):

 

  1. El Bautismo de Jesús en el río Jordán.
  2. Jesús revela su gloria en las bodas de Caná.
  3. Jesús anuncia el Reino de Dios y llama a la conversión.
  4. Jesús se transfigura delante de algunos apóstoles.
  5. La institución de la Eucaristía.

Rosario Meditado

 

Misterios gozosos: (lunes y sábados)

 

  • En el primer misterio gozoso recordamos la Anunciación del Ángel Gabriel a María y la Encarnación de Jesús en su seno. Tengamos especialmente presente la respuesta de la Virgen, como la cuenta San Lucas en el Evangelio: “Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”; y pidamos la grada de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.

 

  • En el segundo misterio gozoso recordamos la visita de la Virgen María a su prima Isabel. “Isabel llena del Espíritu Santo exclamó: ¡Tu eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre ¿Quién soy yo, para que la madre de mí Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno”. Nosotros, repitiendo la bendición de Isabel, le pedimos a la Virgen que visite a los enfermos y necesitados.

 

  • En el tercer misterio gozoso contemplamos el nacimiento de Jesús en Belén. Dice el evangelio de San Lucas: “María dio a luz a su Hijo primogénito, lo en­volvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue”. El nacimiento del Salvador se realizó en la sencillez y el silencio. Pidamos en este misterio la virtud de la humildad para todos los cristianos.

 

  • En el cuarto misterio recordamos la presentación de Jesús en el Templo y la alegría de Simeón, al ver cumplidas las promesas de Dios.” Simeón tomó en brazos a Jesús y alabó a Dios, diciendo: Ahora Señor, puedes dejar que tu servi­dor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salva­ción que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las nacio­nes paganas y gloria de tu pueblo Israel”. Contemplando a Dios que cumple sus promesas, pidamos que no nos falte la fe.

 

  • En el quinto misterio de gozo recordamos a Jesús perdido y hallado en el Tem­plo: “Al tercer día, hallaron a Jesús en el Templo en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.” Ante el asombro de José y María, y de todos los presentes, vemos a Jesús ocupado de las cosas de su Pa­dre del Cielo. El tiene respuestas para nuestras búsquedas, Pidamos por todos los que venimos a este Santuario buscando la luz de la fe para tomar las decisiones correctas.

Misterios dolorosos (martes y viernes)

 

  • En el primer misterio doloroso recordamos la oración de Jesús en el huerto: Alli Jesús dijo a los que lo acompañaban: “Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo”. Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: “Padre mío, si es posible, que pase lejos de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Contemplando a Jesús, pidamos por los que sufren tristeza y angustia; que no se sientan solos y encuentren fuerza en la oración.

 

  • En el segundo misterio doloroso recordamos la flagelación de Nuestro Señor Jesucristo. Dice el evangelio de san Juan que Pilato, después de interrogar a Jesús, se dirigió a los que lo acusaban y les dijo: “Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo. Y ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien, en ocasión de la Pascua, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?”. Ellos comenzaron a gritar diciendo: ¡A él no, a Barrabas! Barrabas era un bandido. Pilato mandó entonces azotar a Jesús”. Pidamos que el Señor sostenga a los que sufren el azote de la injusticia.

 

  • En el tercer misterio doloroso recordamos la coronación de espinas de Jesús. Dice San Juan, en el evangelio: “Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo y acercándose, le decían: ¡Salud rey de los judíos!, y lo abofeteaban”. Pidamos al Señor que dé fuerza a los que trabajan por la justicia y la paz.

 

  • En el cuarto misterio doloroso contemplamos a Jesús con la Cruz a cuestas, ca­mino hacia el Calvario. Dice San Juan que Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado “del Cráneo”, en hebreo, “Gólgota”. Pidamos a Dios la fortaleza y la esperanza necesarias para llevar nuestras propias cruces.

 

  • En el quinto misterio de dolor contemplamos la crucifixión y muerte de Jesús. Dice el evangelio de San Marcos: “Al mediodía se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde; y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: Dios mío, Dios mío, ¿porqué me has abandonado?”. Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: “está llamando a Elías”. Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber, diciendo: “Vamos a ver si Elías viene a bajarlo”. Entonces Jesús dando un gran grito expiró” No contemplamos la muerte de Jesús para sufrir, sino para que se renueve nuestra esperanza. Pidamos, entonces, con fe por nuestros difuntos y por aquéllos que han perdido a un ser querido.

Misterios gloriosos: (miércoles y Domingos):

 

  • En el primer misterio glorioso contemplamos la Resurrección de Jesús. Los discípulos escondidos y con temor recibieron la visita de Jesús resucitado que les dijo: “La paz esté con ustedes” y se llenaron de alegría. Contemplando este misterio pidamos el don de la Paz para nuestros hogares y nuestro mundo.

 

  • En el segundo misterio glorioso hacemos memoria de la ascensión de Jesús al cielo: Dice el evangelio de san Lucas que Jesús resucitado llevó a los discípulos cerca de Betania y mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Los discípulos que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios. Pidamos por los que están solos y tristes; por los que más necesitan fortaleza.

 

  • En el tercer misterio glorioso contemplamos la venida del Espíritu Santo sobre María y los apóstoles. En el día de Pentecostés, estando reunidos sintieron co­mo una ráfaga de viento. “Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fue­go que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron lle­nos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse”. Ahora todos podían entender la Buena Noti­cia. Pidamos el mismo Espíritu para que haya entendimiento y comprensión entre nosotros y que los que gobiernan busquen la unidad y la paz. .

 

  • En el cuarto misterio glorioso recordamos la Asunción de la Virgen María al Cielo La Virgen inmaculada; “llena de gracia”, como le dijo el ángel tuvo un lugar único en la historia de nuestra salvación y lo sigue teniendo. Gloriosa en el cielo, actúa en la tierra manifestando el poder de la única mediación de Cristo, su Hijo, al que está unida de modo admirable. Confiamos a la interce­sión de la Virgen a todos los que sufren.

 

  • En el quinto misterio glorioso contemplamos a la Virgen María como Reina y Señora de todo lo creado. Llevada al ciclo, es elevada por Dios como Reina del Universo, para que sea más conforme a su Hijo Jesús, nuestro Señor, el vence­dor del pecado y de la muerte. La Virgen María en el Cielo es como un antici­po de la resurrección de los demás cristianos. Por eso le pedimos que vele por nuestra esperanza.

Misterios de Luz (Jueves):

 

  • En el primer misterio de luz contemplamos el bautismo de Jesús en el Jordán. En este pasaje del Evangelio se manifiesta la Trinidad entera: E1 Hijo, hecho hombre que se presenta a Juan para ser bautizado; el Padre que lo reconoce desde el cielo y el Espíritu Santo que desciende en forma de paloma sobre él. Pidamos a Dios la gracia de ser fieles a nuestro Bautismo.

 

  • En el segundo misterio contemplamos la revelación de Cristo en las bodas de Caná. No fue un milagro más. Sus discípulos creyeron en él a partir de este “signo” realizado a pedido de su Madre. Jesús cambió el agua en vino. Pidamos a Dios que se renueve en nosotros la fe, la esperanza y la caridad.

 

  • En el tercer misterio contemplamos el Anuncio del Reino. Jesús comenzó su predicación llamando a la conversión. “Conviértanse y crean” son palabras que resuenan en los oídos creyentes de to­dos los Recemos esta parte del rosario pidiendo una sincera conver­sión.

 

  • En el cuarto misterio contemplamos la Transfiguración del Señor. Después de anunciar su pasión, Jesús les revela a Pedro, Santiago y Juan su rostro glorioso. Pidamos que la palabra de Dios llene nuestro corazón de esperanza, aún en los momentos de cruz y pasión.

 

  • En el quinto misterio contemplamos a Jesús instituyendo la Eucaristía. Nos ad­miramos por su amor; que anticipa la entrega en la cruz dándosenos como ali­mento, y le pedimos a Dios que, alimentados con el Cuerpo de Cristo seamos reflejos de su amor y fidelidad.

Como rezar el Rosario

  1. Hacer la Señal de la Cruz y luego recitar el Credo.
  2. En la primera cuenta grande recitar un Padre Nuestro.
  3. En cada una de las tres siguientes cuentas pequeñas recitar un Ave María.
  4. Recitar un Gloria antes de la siguiente cuenta grande.
  5. Anunciar el primer Misterio del Rosario de ese día y recitar un Padre Nuestro en la siguiente cuenta grande.
  6. En cada una de las diez siguientes cuentas pequeñas (una decena) recitar un Ave María mientras se reflexiona en el misterio.
  7. Recitar un Gloria luego de las diez Ave Marías.
  8. Cada una de las siguientes decenas es recitada de la misma manera: anunciando el correspondiente misterio, recitando un Padre Nuestro, diez Ave Marías y un Gloria mientras se medita en el misterio.
  9. Cuando se ha concluido el quinto misterio el Rosario suele terminarse con el rezo del Salve Reina.

 El Credo

Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del Cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está a la diestra de Dios Padre; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.