25 septiembre, 2018

Decálogo del Servidor

DECÁLOGO del SERVIDOR:

1- Quítate las sandalias porque estás pisando tierra sagrada la manifestación religiosa es tierra sagrada,

a la que debemos entrar de punta de pie y descalzos de todo prejuicio.

2- Un buen modo de acercarse a los peregrinos es la contemplación de los gestos, las actitudes, las acciones, los olores, los cantos, los silencios… dejándose impresionar por ellos
3- Imitar la mirada del niño que se asombra y se estremece de gozo ante lo que ve… con la alegría y la ternura de los niños.

4- Hay que nacer de nuevo, para ver el soplo del Espíritu que como el viento no se sabe ni de dónde viene, ni hacia dónde va. Un profundo respeto debe envolver al creyente que se acerca al hecho religioso, una profunda fe empática debe llenar el corazón del contemplativo que no desea cambiar la realidad que observa o rotularla, sino simplemente dejarse impresionar por ella, disfrutándola, saboreándola, llenándose de ella.
5- Somos parte del pueblo peregrino: descubrimos que desde el servicio también peregrinamos… nuestras manos, nuestros pies, nuestros gestos también son un modo de caminar hacia la Virgen
6- Detenernos a descubrir la riqueza total del misterio desplegado en la peregrinación, con sus matices tan dispares, en el concierto tan variado y con tantos tonos y escalas distintas de esta sinfonía del camino.
7- Evitar el pragmatismo: nuestra cultura occidental es excesivamente práctica, intenta muchas veces dar soluciones o respuestas antes de hacerse las preguntas. La escucha silenciosa es la mejor respuesta ante el misterio del corazón del peregrino…

8- El místico es el único capaz de acercarse a esta experiencia de fe: sólo desde la fe se puede uno acercar hacia una experiencia o manifestación de una experiencia de fe. El Espíritu Santo que inspira al pueblo sencillo y fiel de Dios a tener distintas manifestaciones de fe, inspira también a aquel que las quiere conocer, apreciar, disfrutar, orar con ellas y luego interpretarlas. Recemos con los acontecimientos y los rostros… son los signos de Dios en nuestra presencia.
9- Podemos decir que la espiritualidad popular, es la Palabra que Dios dice a su Iglesia, para enriquecerla con la fe de los sencillos, en esa síntesis de sabiduría sobrenatural entre fe y vida.
10- El valor de la escucha atenta: Estamos ante la presencia del pueblo de Dios que peregrina de forma orante a la Casa de su Madre, por lo tanto, es el momento para dejar algún mensaje, algún impulso de vida,  algún empujón hacia una mayor conversión y compromiso en nuestra fe. La mejor actitud como servidores es la de la acogida cordial y atenta, a la manera de María que quiere cuidar a cada uno de sus hijitos.