1 agosto, 2015

Papa Francisco

EL PAPA FRANCISCO, DEVOTO DE LA VIRGEN DE LUJAN

Estando en la Argentina, era un peregrino más de este gran acontecimiento de religiosidad popular. Se mezclaba entre los fieles, confesaba y celebraba la misa central. Año tras año, ejerció esta rutina.

Devoto profundo de la Virgen de Luján, con apenas 51 días de papado, Francisco la honró y la celebró con alegría ante más de 70 mil personas de todo el mundo. Fue el 8 de mayo de 2013, con motivo de la festividad de la Patrona de la Argentina, cuando una niña le acercó un ramo de flores blancas que él ofreció a la imagen de Nuestra Señora de Luján, y tras rezar un momento, pasó su mano por el manto de la Virgen para luego iniciar su audiencia.

Tan honrada y venerada por el Papa Francisco, la Virgen de Luján también recibió una especial atención durante el emotivo encuentro que mantuvo con los jóvenes argentinos en la Jornada Mundial de la Juventud, aquella en la que les pidió que “hagan lio”. Sonriendo, al bendecir la imagen, el Sumo Pontífice bregó para que “Ella con su mansedumbre, con su paz, nos indique el camino”.

Caminar a la Basílica de Luján supone andar en compañía del Pueblo de Dios. El peregrino tiene fe porque Ella, con su gran amor, siempre los recibe en su casa, y los orienta para, después, actuar en el camino de la vida.

Por más dura que sea la geografía en el trayecto hasta la Virgen, el peregrino no se aparta de su fe. Al contrario, la renueva con su agradecimiento o con su petición.

Un año más, y con la fe renovada, la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular quiere acompañar y servir a los fieles en su camino hacia la Virgen de Luján.

La devoción del Papa por la Virgen de Luján es igual a la de los peregrinos. Su mano sobre el manto celeste de la Patrona de los argentinos, es la mano  de un pueblo que, con fe, camina pidiendo este año por la paz.