25 Septiembre, 2015

Merlo a La Reja

MERLO – LA REJA

“Madre, danos tu mirada para (vivir/tratándonos) como hermanos”

Comentario sobre la etapa:

Como peregrinos retomamos el camino. A esta altura del trayecto nos empieza a doler el cansancio. Al mismo tiempo en que va cayendo la tarde, nuestras fuerzas se van debilitando. Sentimos que ya hicimos un buen trayecto, siento el peso del camino, pero la Fe en poder llegar sigue intacta. Sabemos que la que nos llama a continuar es la misma que se encarga de tomarnos de la mano y animar nuestro caminar cansado. El atardecer es una instancia intermedia. El camino nos va haciendo cada vez más hermanos. El camino se va encargando de que vayamos cuidándonos los unos a los otros. La vida se va compartiendo cada vez más profundamente y la vida de mi hermano se transforma en el regalo más bendito a esta hora de la tarde. Nos contagiamos la fe, las ganas, la esperanza y por sobre todo vamos cambiando nuestra forma de mirar la vida.

Texto Evangélico: Mc. 10, 25-37

Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?» El le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?» Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás». Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, cercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.” ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» El dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».

ES PALABRA DEL SEÑOR.

Comentario:

Jesús responde con la célebre parábola del “buen samaritano”, para indicar que nos corresponde a nosotros hacernos “prójimos” de cualquiera que tenga necesidad de cuidado, de todo aquel que necesita ser mirado de una manera distinta. El samaritano, en efecto, se hace cargo de la situación de

un desconocido a quien los salteadores habían dejado medio muerto en el camino, mientras que un sacerdote y un levita pasaron de largo, tal vez pensando que al contacto con la sangre, de acuerdo con un precepto, se contaminarían. Prefirieron no mirar, La parábola, por lo tanto, debe inducirnos a transformar nuestra mirada según la lógica de Cristo, que es la lógica de la caridad: Dios es amor, y darle culto significa servir y cuidar a los hermanos con amor sincero y generoso. Este relato del Evangelio ofrece el “criterio de medida”, esto es, “la universalidad del amor que se dirige al necesitado encontrado -casualmente-, quienquiera que sea”. Junto a esta regla universal, existe también una exigencia específicamente eclesial: que “en la Iglesia misma como familia, ninguno de sus miembros sufra por encontrarse en necesidad”. El programa del cristiano, aprendido de la enseñanza de Jesús, es un “corazón que ve” dónde se necesita amor y actúa en consecuencia»

Muchas lecciones les ha dado Nuestro Señor a los fariseos, pero ninguna tan bella como ésta. Es de esas ocasiones en las que Cristo da a conocer su doctrina y su mandamiento a todos los hombres, y lo hace de manera muy velada. Amar al prójimo no es muy fácil, porque requiere donarse a los demás, y ese donarse cuesta, porque no a todos los tratamos o queremos de la misma manera. Por ello tenemos que lograr amar a todos por igual, sin ninguna distinción. Quererlos a todos, sin preferir a nadie. Es difícil pero no imposible. Dios nos ha dado el ejemplo al vivir su propia doctrina: “no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos”, pero Él no la dio solo por sus amigos, sino también por sus enemigos, y muchos santos han hecho lo mismo.

Queremos abrazar en esta etapa a todos los que con su tiempo y dedicación trabajan voluntariamente por el que sufre, para darle un poco de luz a esas almas cansadas de padecimientos. Mirar la vida de una manera renovada puede ser también un lindo motivo para compartir este caminar.

Intenciones:

A cada intención respondemos: “Madre, danos tu mirada para vivir como hermanos”.

* Madre, te pedimos por los jóvenes de nuestro país, para que puedan encontrar su dignidad en el trabajo y en el estudio. OREMOS

* Madre, te pedimos que cuides la vida de los niños que padecen hambre, que son explotados y viven en las calles. OREMOS

* Madre, te pedimos que cuides la fe de tu Iglesia y le regales vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras y que anuncien con alegría la buena noticia de Jesús. Que el reino de los cielos esta cerca. OREMOS

* Madre te pedimos por la fe y la esperanza de los más necesitados, que estemos atentos a sus necesidades y seamos un instrumento de alivio en sus vidas. OREMOS

Rosario:

Tercer Misterio Luminoso: El anuncio del Reino de Dios invitando a la Conversión: Jesús asume en su propia persona el Reino de Dios. El reino de DIOS es amor, verdad justicia y paz. El desafío de hoy sigue siendo construirlo….. Padrenuestro – (10) Ave María- Gloria

Canción